viernes, 25 de diciembre de 2009

LA MUJER Y EL MONSTRUO


Siempre me ha fascinado ese género de ilustraciones de mujeres en ropa interior… en brazos de peligrosísimos monstruos asesinos denostados a espantajos libidinosos.

¿Es un género deliveradamente absurdo?
¿Para qué querría un pulpo de 15 metros violar a una chica?
Desde luego, la mezcla de especies no tiene lógica ninguna… no obstante, inexplicablemente es una imagen divertida, sexy, fresca… son la pareja perfecta, un género en sí mismo.



¿Por qué? ¿A qué se debe semejante éxito?

La imagen es demasiado delirante, es estúpida, es ilógica… pero a la vez, de forma natural, goza de la simpatía de alguna parte de la mente del espectador.

Dichas imágenes están obedeciendo, claramente, a un simbolismo psicológico que entronca con nuestro inconsciente colectivo.

Aquí redacto mi análisis personal de este género apasionante:

EL MACHO ALFA, LA CHICA Y LOS MONSTRUOS




“HELL COMES TO FROGTOWN”
Esta portada es seguramente más valiosa que la película que ha de vestir; especialmente por su explicito contenido simbólico: es la Piedra Rosseta que nos permitirá desentrañar el complejo significado de estos misteriosos jeroglíficos.
Aquí podemos observar… cómo el héroe y su chica son amenazados por los monstruos que amenazan… ¿su vida?
Casualmente el ilustrador nos da una pista de lo que los monstruos realmente pueden querer, la chica está protegida tras las piernas de su hombre, y brilla por su falta de ropa.
La chica es el objeto de deseo y generador del conflicto.
Es de hecho, un objeto en propiedad del supermacho alfa, explicitándose la relación en esa correa de perro, mientras ella se agarra a su pantalón, de rodillas, en ropa interior.
Ella es el tesoro, sometida, dócil, poseída, bella… todo en ello es la máxima aspiración del instinto de un hombre y además es rubia de bote, rasgo canonizador de la moderna mujer ideal.
Ella es aquello por lo que dignamente todo hombre podría morir.

El supermacho alfa no requiere presentación, es el elemento más directo, ostenta símbolos de su poder como la correa, el arma y la chica.

En este género, la chica puede ayudar a su macho en la lucha contra los monstruosos pretendientes, pero lo habitual es que se limite a su función de objeto de deseo fácilmente secuestrable.
En este caso concreto, la pistola en manos de la chica sirve principalmente para que sepamos de qué lado está, y que se ha sometido por su propia voluntad a pesar de estar encadenada.

Dependiendo de la situación de héroe y monstruo, la identificación que se propone es muy diferente: el espectador masculino busca identificación con el triunfador, sea monstruo o héroe.

Cuando el hombre lleva las de perder o es derrotado por el monstruo, se ofrece una oportunidad al espectador masculino de dar rienda suelta a sus instintos y escapar de sus valores éticos, identificándose con el monstruo.

Así… tras esta breve introducción, ya están repartidos los papeles:

La mujer o el trofeo o mujer ideal, el Hombre o Macho alfa y El monstruo o Los bajos instintos del espectador.

EL MONSTRUO VIOLADOR
(O la tentación de procrear sin permiso.)



El infame pretendiente acecha.
El no es, ni por asomo, un macho del gusto de ella, y por tanto no la merece.
Como él lo sabe viene preparado con un palo, símbolo fálico y rudimentaria estrategia de persuasión más eficaz, sin duda, que el cortejo.

En realidad el monstruo acechando a la chica no es más que un pretendiente no digno que no está dispuesto a conformarse con ese estatus natural.
Violar a la chica perfecta le permitirá tener una prole mucho mejor que la que le correspondería por selección natural. El hecho de estar dispuesto a cometer tal injusticia natural es la génesis de su estatus de monstruo.

En las ilustraciones del monstruo violador, el ilustrador flirtea con los límites de lo moralmente licito, y eso es lo que excita e inquieta al espectador, pues alude a sus propios conflictos y límites morales.

Si bien la chica es un reclamo muy explícito, tanto en posturas como en bikinis fuera de temporada y ocasión, el monstruo es mucho más discreto:

Un monstruo asesino es digno y respetable, hace su trabajo como monstruo, es una bestia atroz carente de inteligencia que se mueve por su apetito devorador, ni por asomo por su deseo sexual.
A diferencia del temible monstruo asesino, un monstruo violador es un enfermo ridículo, presa de sus bajas pasiones… es un hombre vulgar denigrado a monstruo.

Por tanto el monstruo, para parecer respetable y ser políticamente correcto, se disfraza siempre de asesino, pudiendo incluso desproveerse de cualquier atributo sexual, sustituyéndolo por amenazantes dientes devoradores y garras… con tal de poseer a la chica.
Podremos discriminar cuándo es un monstruo real y cuando es un impostor violador, simplemente por las victimas a las que ronda.
Cuando la chica es una dulce jovencita en bikini, guapísima, generalmente rubia, a veces coletas y tiene enormes atributos amamantadores… entonces no cabe duda, el monstruo que la acosa es un impostor.
Sigamos la ley de que, cuando algo huele a podrido, las posibilidades de que sea un queso roquefort de primera están fuera de estadística.

Es el momento de preguntarle al monstruo… ¿A quien quieres engañar, aparentando ir a morder a esta chica que “casualmente” es muy deseable sexualmente?
El monstruo entonces debería responder “No es lo que parece, puedo explicarlo... os juro que quería matarla”.


No obstante, casi nunca veremos al monstruo en acto de matarla ni devorarla, tan sólo la poseerá con simulado apetito para, luego, a solas, poder disfrutar de sus favores sexuales.



Así, el monstruo del género es nuestra conciencia disfrazada, que se permite asediar a la chica como monstruo asesino, ya que de alguna forma le resulta más lícito desear matarla que desearla sexualmente.



No obstante… cuando los atributos del monstruo sean demasiado amenazantes, el espectador saltará al siguiente estadio de deformidad… el monstruo vengador.

EL MONSTRUO VENGADOR
(O LA HEMBRA INSULTANTEMENTE BELLA
Y SU MERECIDA CONDENA DE MUERTE.)

Una hembra muy bonita es para nosotros un tesoro, una oportunidad, una ventaja frente a nuestros coetáneos, un símbolo de poder y, como decía, una oportunidad para lograr una prole mejor.
La misma hembra, en manos de otro hombre, es una vergüenza para nuestro estatus y una amenaza para nuestra prole. Nuestros hijos serán, seguramente, más feos que los de ella.

Por lo tanto, nuestro instinto nos llamará a cortejarla, y si no nos lo permite, matarla es lo más prudente. En todo caso, si no lo hacemos nosotros, disfrutaremos con su muerte.

Este razonamiento trata de explicar por qué una parte de nuestro instinto disfruta yendo al cine a ver mujeres prohibitivamente bellas siendo asesinadas por alguien repulsivo y no digno de ellas, con quien fácilmente nos identificamos: El monstruo.

Sólo somos el monstruo en parte, y sólo en parte deseamos que se salve.
La tensión que genera “La matanza de Texas” tiene que ver con dos posturas contradictorias de nuestro instinto: la salvaríamos para procrear con ella y por otro lado sabemos que nos rechazaría y esperamos que muera como justa venganza.
Esas dos posturas inconciliables hacen que la película sea, para nuestras hormonas, una montaña rusa trepidante.

El monstruo vengador no está disimulando para aprovecharse sexualmente de ella.
Es un monstruo íntegro, legítimamente monstruoso, alejado ya de toda esperanza de sexo, aunque sus victimas son tanto o más apetecibles que las citadas anteriormente, ya que éste monstruo vengador es el mismo que el violador, en una fase más infecciosa y profunda de su instinto.
Es común que, en su aspecto, parezca menos humano.



LA CHICA Y SU GUARDIAN



Es común que el concepto de hombre comandado por una mujer, sea representado por bestias y monstruos no humanoides; lo que deja bien claro quién es el cerebro de la pareja y quién la bestia que obedece.

Que se vayan al garete los caballeros andantes que pretenden poseerla, ella manda y por lo tanto necesita un sirviente, un protector… y para esta misión nadie mejor que un monstruo, que por supuesto haga de cabalgadura si es preciso.

Una de las bestias más comunes que acompañan a la chica en el imaginario colectivo es el León, seguido por diversos felinos, desde tiempo inmemoriales.
Probablemente esta asociación entre belleza femenina y felinos parte de la diosa ISHTAR, cuyo símbolo y animal acompañante era el león.
Ishtar, como diosa de la fecundidad y el amor, poseía atributos fisicos excepcionales.

Otras diosas como su alter-ego Innana o la vedista DURGA comparten símbolo: de nuevo el león.


Es habitual encontrar chicas con leones o felinos en ilustraciones de Frazetta, entre otros autores.

LA CHICA Y EL DRAGÓN
Hay otro subgénero de monstruos no humanoides que custodian, acompañan o sirven a la mujer; el dragón.

Una mujer cabalgando un dragón es una mujer que reina sobre un hombre fuerte, listo y poderoso; (Y seguramente posee una tesoro de monedas de oro) es una mujer feliz.
La mujer cabalgando el dragón pretende ser una imagen sexy, incluso aun estando ella desnuda, es una imagen romántica y a veces hasta cursi.


Esta es una fantasía paradójica, es una fantasía femenina diseñada por hombres.


La mujer en garras del dragón puede tener un significado totalmente diferente: el mismo ser todopoderoso gobierna a una chica contra su voluntad.

LA CHICA Y EL ROBOT
Igualmente, como protector y sirviente, no tiene precio el robot; cumple ordenes y es un guardaespaldas resistente.


El robot es muy versátil, ya que puede representar además de un protector, un secuestrador implacable frente al cual la chica aparece generalmente ya vencida e incluso inconsciente.

LOS TENTACULOS

Todos quisiéramos, en caso de ser monstruo, tener tentáculos.
Es estupendo ponerse de parte de un monstruo con tentáculos pues sabemos que augura el éxito; inmovilizará a la chica hasta su completo e inexorable dominio.
Para el caso de los tentáculos nos hemos librado de una de las pulsiones que producían contradicción con nuestro disfraz de monstruo, la posibilidad de estropear a la chica con torpes garras y dientes, sin dejar de perder credibilidad en dicho disfraz.


LA MUJER FATAL Y LOS MONSTRUOS
Ella se ofrece en actitud seductora como una trampa mortal, pues está custodiada por uno o más monstruos amenazantes.


Este subgénero enlaza con características del icono del monstruo guardián, que con frecuencia está también involucrado.

La mujer fatal es ambiciosa, y, pese a tener guardián, está dispuesta a entregarse a otro nuevo si éste es capaz de vencer al anterior. Ella quiere al más fuerte, a cualquier precio, por eso se suele mostrar completamente desnuda e incluso en actitud retadora.


Es un icono habitual en las ilustraciones de Frazzeta y Corben.
Cuando hay varios monstruos custodiándola, es más lógico interpretarlos como pretendientes declarados.
La mujer fatal, como ser plenamente consciente de su actitud desapegada o infiel, es manipuladora y maquiavélica, y a menudo posee signos demoníacos.


En la ilustración de Michael Kaluta, La mujer fatal se muestra rodeada de monstruos reducidos a su mínima expresión monstruosa, bestias en forma de pantera y lobos que parecen domesticados hasta el punto de recordar a gatos y perros.
La expresión de los monstruos en felinos es , en estos casos, un refuerzo expresivo del poder intelectual de la mujer fatal.

LA MUJER MONSTRUO
Esta fantasía se parece a la anterior.
Otra vez el peligro de la mujer trampa… pero esta vez no necesita monstruos, ella se basta para devorarte.
Podría representar al mujer que se aprovecha del hombre de forma emocional o económica, pero en todo caso vampírica... siendo la vampira casi el único ejemplar de dicho género.



EL VAMPIRO O LA FANTASIA FEMENINA POR EXCELENCIA
Vamos a reunir condiciones del icono del vampiro, que hablan por si mismas:
Viste frac, está repeinado, tiene un titulo nobiliario, un lujoso castillo, y por si fuera poco sustituye la fuerza bruta por sus encantos para encandilar y seducir hipnóticamente a preciosas doncellas.

No cabe duda; es una fantasía femenina.



Diseñada o no por hombres, originaria de Bram Stoker y a su vez procedente de leyendas diversas, la realidad es que el mito se ha distorsionado hasta posicionarse en un lugar pseudo-pornográfico en el inconsciente colectivo de las mujeres, lugar que como bien intuimos nada tiene que ver con el desnudo o lo explícito.

Drácula, además, muerde.
No muerde las arterias de la muñeca, no muerde una pierna… muerde el cuello.
En algunas razas de animales los machos muerden la nuca de las hembras para inmovilizarlas y poder aparearlas, como en el caso de los patos, los gatos, los perros o los monos, a veces.
La mordida en el cuello no es casual, es un síntoma sexual.



No quiero decir que estas ideas hayan surgido a priori con esta intención, sino que el inconsciente de muchas personas implicadas favorece que dicha información de mantenga o modifique hacia el lugar naturalmente más… magnético.

LA CHICA DESMAYADA



La chica desmayada en brazos del monstruo indica que toda resistencia al macho ha desaparecido.
La chica ha sido vencida, conquistada y sometida, el crimen sexual es inminente, la mezcla abyecta de razas se avecina inexorable.
No obstante, esto es algo que puede ser deseado no solamente por el hombre.


La mujer rendida en brazos del monstruo puede sentirse liberada por fin de la estresante tensión del cortejo, en el cual ha de frenar al macho, ponerle a prueba o rechazarle a pesar de estar tanto o más excitada que él.
Quién sabe cuántos años de abstinencia ha tenido que aguantar la pobre chica por no encontrar un macho a su altura… y cuanto más bella sea la chica, más difícil es encontrar ese macho, puede dejar pasar su vida entera sin aparearse por ser demasiado hermosa e íntegra.
Efectivamente, la integridad puede ser una trampa fatal, y la conciencia moral un cinturón de castidad.


Todo eso terminó… ella ha encontrado un macho, monstruoso, si, pero capaz de someterla y nada puede evitar ya que se consume el acto de posesión.
Los valores éticos de la hembra se sacrificarán en pro del placer.
No obstante, para la chica, ser consciente de que un monstruoso “pretendiente no deseado” la va a violar no es algo agradable ni escogido, así que será mejor no ser consciente.
Exactamente… no ser consciente.
Ella preferirá estar dormida, para evitar la tensión moral que le supondría la situación.
Se librará así de sus valores y no será culpable ni responsable, pues estará profundamente dormida… o lo simulará.
Al igual que interrogamos al monstruo, podemos interrogar ahora a la chica.

“Querida… ¿Cómo puede ser que el monstruo te haya vencido, reducido las ropas a harapos y te haya hecho perder el conocimiento sin producirte rasguño alguno?
¿No estarás eludiendo tu moralidad haciéndote la dormida?”

Ante lo cual, la hembra respondería “Por supuesto que no.”


Bien, señores del jurado, es todo. Su palabra contra la nuestra.
Ahora que empezamos a entender la psicología femenina, empezamos a preguntarnos si no se habrá rasgado ella misma la ropa.

Pero entendamos que ella no eligió al monstruo, que no le quedó más remedio que simular desmayo para evitar el daño, entendamos que no debemos pedirle cuentas a ella sino al monstruo:

Respecto al monstruo… es habitual en este icono que el disfraz cambie.
El monstruo ya no necesita ser una amenaza sangrienta para reducir a la chica, pues ya está vencida, pero tampoco puede reducirse a humano concupiscente pues sabemos que no es moralmente decoroso… mejor será un humanoide de misteriosas intenciones, una bestia carente de conciencia, y por tanto inocente o preferiblemente un robot; un ser implacable carente de sexualidad, moralidad, o intenciones propias; el robot simplemente lleva a la chica en brazos... acatando quién sabe que oscuras órdenes o programación.
En todo caso, el robot es tan moralmente inocente como la chica dormida en sus brazos, básicamente porque él no tiene pene.
Tal vez ha logrado engañarnos con su disfraz para no parecer culpable… si es que hay culpables, porque al parecer ni siquiera habría delito sexual.



Sentenciemos, pues:
Aunque la chica es una belleza explosiva y está medio desnuda a la par que indefensa en manos del monstruo, no podemos demostrar nada.
No somos imbéciles, algo huele a chamusquina, sabemos que va a suceder “algo”… pero una vez más la chica y el monstruo o robot nos dirán, esta vez a coro:
“No es lo que parece, podemos explicarlo.”

Bien, sabemos positivamente que mienten, pero no vamos a investigar nada, haremos la vista gorda y ni siquiera nos sentiremos estafados, porque deseamos que el “no-crimen” siga su marcha.
Actuaremos como espectadores cómplices y no criticaremos el cartel, no buscaremos fallos, no discutiremos con un amigo sobre lo inmoral que es. De hecho, nos gustará.
Los carteles de la chica en brazos del monstruo tienen gran aceptación y gustan a todo el mundo.


Entonces… ¿Estamos todos disimulando ante todos, para algo que todos queremos?
¿Es una conspiración entre todas las partes implicadas… el monstruo, la chica y el espectador? ¿A quien pretendemos engañar? Ya que estamos todos de acuerdo…
¿No sería más fácil que el monstruo violara a la chica públicamente?

No, alguien se opone, nuestra moralidad.
Esa es la cuestión… estamos hablando de un género metafórico, destinado a engañar a nuestra propia moralidad, que si bien no es estúpida, nos hace la vista gorda y nos permite pasar la censura y poseer públicamente imágenes pornográficas de contenido evolucionativamente inmoral.

La cuestión es… si realmente nuestra respetable y eminente moralidad disfruta o no con dichas imágenes.



EL SALVADOR Y EL MITO DE ANDROMEDA


En la mitología griega… Andrómeda es obligada a casarse con Ceto, un monstruo marino que asola el reino de Etiopía… es de nuevo un amante no deseado simbolizado por un monstruo.
El salvador, Perseo, matador de monstruos profesional, está enamorado de ella y vuela para salvarla con el flamante pegaso.
Nada más romántico que ir con un caballo alado a salvar a la chica… que de hecho no constaba en el mito original y fue añadido por algún ignoto artista para darle más empaque a la imagen del macho alfa.
Curiosamente, Ceto no se representa en las numerosas pinturas sobre el tema, como un ser dispuesto a poseer a la chica, sino más bien parece dispuesto a devorarla, haciendo gala de sus mejores atributos de asesino terrorífico.
Una vez más, el disfraz de monstruo devorador parece más respetable que el del monstruo violador.



Se cumple también la indefensión de la chica encadenada, y por supuesto su condición de trofeo o tesoro… ataviada incluso con joyas, en el mito original.

Todos los elementos que se mostraban miserablemente degradados en nuestra primera imagen de estudio, “Hell comes to frogland”, se encuentran aquí de nuevo, bruñidos por una atmósfera épica milenaria… siendo este mito el más evidente origen del género del que yo pueda hablar.




El mito de Andrómeda ha sido heredado y distorsionado por infinidad de obras, empezando por “Ruggiero” u “Orlando furioso” rescatando a Angélica y terminando en brazos de los numerosos delirios mitológicos del anime japonés.

ANIMALES QUE NO LLEGARON A EXISTIR



He encontrado hueco en la editorial Sins Entido, para volver a publicar con ellos. (Publiqué "Monstruos del subconsciente colectivo" hace unos años.)



El libro será un bestiario sobre animales extintos... debido al autoboicot que cada uno se profesa a sí mismo. 
Cada uno encierra un mensaje; una forma de desfavorecerse que les traiciona.


Estas son algunas de las páginas, cuyo diseño se debe a las magníficas manos de CRISTO ALEISTER, mi diseñador gráfico favorito y amigo.


Saldrá para feria del libro de 2011.


Este es un avance de lo que será el libro, de unas 120 páginas cargadas de tintas doradas en el fondo. 




sábado, 3 de octubre de 2009

El Monstruo de Aritz

"Los héroes del mal" es un proyecto de película que preparo con la productora de Mate Cantero.
No es bueno hablar de proyectos hasta que salgan, tan sólo os voy a mostrar el monstruo de la película, que no tengo ningún pudor en enseñar previamente, pues no destripa nada.

Este es mi diseño de producción. Llevo años dibujándolo en diversas posturitas.



El monstruo, la pesadilla de uno de los adolescentes, será un tipo disfrazado.
No quiero un 3d completo. Me niego. (Si a Lucas le canta el 3d... a mí incluso me desafinaría.)
El tipo en sí debería ser un esqueleto, claro... asi que hemos buscado uno.
Javier Botet es un "Lusus naturae", (Perdón por el latinajo, me encanta el término, "capricho de la naturaleza".) tiene un cuerpo singular.

Una vez que Javier Botet porte el difraz, se le cubrirá el cuello y el tronco con una faja azul para sustituirlos en croma por el mismo espacio vacío, entonces pondremos en ese espacio vacío unos huesitos para la columna vertebral, esta vez si, generados por 3d.
No es nada complicado y el efecto puede ser estupendo. (La caja torácica va por encima de la faja del croma.)




Espero poder acariciar a mi monstruo algún día....





jueves, 1 de octubre de 2009

INFLUENCIAS EN NEO TOKYO









Mirad qué interesante relación...









Estaba viendo NEO TOKYO (Yoshiaki Kawajiri y Katsuhiro Ôtomo, 1987) y me he encontrado con un par de Homenajes en diez minutos...
Seguro que TODA la película está llena.


Por una parte, el Inicio de la película es un plano que emula la entrada del "Parque de monstruos de Bomarzo" (Construído sobre el 1600, Bomarzo, Italia) que posiblemente, tambien pudo servir como una de las bases para un Dios Moloch tecnócrata, en Metropolis (Fritz Lang, 1927)





Por otra parte, el final de la pelicula esta lleno de monstruos que están clarisimamente influenciados (es, de hecho, un homenaje) por
ALLEGRO NON TROPPO (Bruno Bozzetto, 1977)


Aqui podeis ver estos pajaros rechonchos, que si bien no son tan parecidos, sí lo son en su forma de volar y sobretodo poseen el mismo efecto de sombreado de lapiz (Muy singular en animación.)






Abajo podeis observar una coleción de seres que se forman de una masa informe igual que en la pelicula de Bozzetto.






Por otra parte en las dos películas se usan chispas que acompañan a dichos monstruos creadas por "animación de contraste"; un efecto que confiere luz a las formas previamente negras a traves de un proceso especial del celuloide. (Luego se aplica el resultado en transparencia.)
Es un efecto no demasiado común y algo trabajoso.
Desde luego no parece fortuito que se repitan estos efectos. En estos links lo veréis mas claro, en movimiento.











Seguire avanzando otros diez minutos de la película... a ver qué más coincidencias aparecen...